NUESTROS JOVENES SON EL FUTURO




TOMEMOS CONCIENCIA DE LA RESPONSABILIDAD QUE NOS TOCA COMO PADRES Y EDUCADORES.


domingo, 30 de septiembre de 2012

EL DEBATE EN EL AULA

El debate es una técnica de evaluación cualitativa.

Capacidades de los alumnos que son susceptibles de evaluarse:
• Calidad de la exposición (contenidos, argumentación, claridad y precisión conceptual).
• Actitudes (respeto, tolerancia, capacidad para esperar su turno, cooperación, etc.).
Ventajas:
• Permite observar las capacidades del alumno para argumentar sobre el tema a discutir.
• Permite observar la capacidad de atención del grupo.
• Útil para trabajar sobre la actitud de respeto y tolerancia.
• La discusión también puede ser utilizada pare evaluar la forma de resolver problemas más complejos con contenido de alguna asignatura específica.
Desventajas:
• Se necesita la atención total por parte del profesor.
• El grupo se puede salir de control.
Cómo se aplica:

Hay diferentes maneras de llevar a cabo la técnica, una de ellas es ubicar a los alumnos en parejas, asignarles un tema para que lo discutan juntos. Posteriormente, ya ante el total del grupo, se le pide a un alumno que argumente sobre el tema a discutir, después de que el profesor lo marque debe continuar su compañero. El resto de los estudiantes deben escuchar con atención y tomar notas para poder debatir sobre el contenido.
Otra forma de trabajar el debate en un salón de clases es separar el grupo en dos partes; al azar pedirle a un equipo que busque argumentos para defender el contenido del tema y al otro equipo solicitarle que esté en contra. Después de un tiempo, cada equipo debe tratar de convencer al otro de lo positivo de su postura con argumentos objetivos, ejemplos, dejando hablar a los otros, respetando los puntos de vista contrarios.
El profesor guiará la discusión y observará el comportamiento de los alumnos, anotando durante el proceso aspectos que le hayan llamado la atención y que le permitan realizar posteriormente una observación más dirigida.

Sugerencias:
• Definir el objetivo del debate.
• Definir el tema del debate.
• Ofrecer recursos materiales.
• Ofrecer criterios claros de evaluación.
• Es muy útil elaborar previamente una lista de cotejo y dársela a conocer a los alumnos antes de iniciar el debate.

 FUENTE: http://hadoc.azc.uam.mx/evaluacion/debate.htm

sábado, 29 de septiembre de 2012

La Coevaluación Y Heteroevaluación

La Coevaluación

Es la evaluación realizada entre pares, de una actividad o trabajo realizado. Este tipo de evaluación puede darse en diversas circunstancias:

Durante la puesta en marcha de una serie de actividades o al finalizar una unidad didáctica, alumnos y profesores pueden evaluar ciertos aspectos que resulten interesantes destacar.
Al finalizar un trabajo en equipo, cada integrante valora lo que le ha parecido más interesante de los otros.
Luego de una ponencia, se valora conjuntamente el contenido de los trabajos, las competencias alcanzadas, los recursos empleados, las actuaciones destacadas, etc.
Puede ser pertinente repartir un cuestionario anónimo a los alumnos para que opinen con absoluta independencia sobre lo realizado, y contrastarlo luego con lo percibido por el profesor.

Como podemos apreciar, son diferentes los caminos para llevar a cabo la coevaluación, pero es importante tener en cuenta que, si el grupo no tiene costumbre de realizar prácticas de ese tipo, se debe comenzar por valorar exclusivamente lo positivo y las deficiencias o dificultades surgidas las valorará el profesor.

Esto se recomienda porque generalmente los alumnos tienen la misma visión o percepción de muchos profesores y la sociedad en general de "para qué se evalúa". Habitualmente esta valoración se realiza para resaltar lo negativo, lo mal hecho, para sancionar, con lo cual los efectos de la coevaluación pueden convertirse en disgregación del grupo y de rechazo de todos contra todos.
Algo importante que debemos tomar en cuenta:

COEVALUACIÓN: Existe la posibilidad de generar y desarrollar una evaluación en que se permite a los alumnos en conjunto, participar en el establecimiento y valoración de los aprendizajes logrados, ya sea por algunos de sus miembros o del grupo.
LA HETEROEVALUACIÓN
Es la evaluación que realiza una persona sobre otra respecto de su trabajo, actuación, rendimiento, etc. A diferencia de la coevaluación, aquí las personas pertenecen a distintos niveles, es decir no cumplen la misma función. En el ámbito en el que nos desenvolvemos, se refiere a la evaluación que habitualmente lleva a cabo el profesor con respecto a los aprendizajes de sus alumnos; sin embargo también es importante que la heteroevaluación pueda realizarse del alumno hacia el profesor ya que no debemos perder de vista que la evaluación es un proceso que compromete a todos los agentes del sistema educativo.

La heteroevaluación es un proceso importante dentro de la enseñanza, rico por los datos y posibilidades que ofrece y también complejo por las dificultades que supone enjuiciar las actuaciones de otras personas, más aún cuando éstas se encuentran en momentos evolutivos delicados en los que un juicio equívoco o "injusto" puede crear actitudes de rechazo (hacia el estudio y la sociedad) en el niño, adolescente o joven que se educa.

AUTOEVALUACIÓN

Se produce cuando un sujeto evalúa sus propias actuaciones. Es un tipo de evaluación que toda persona realiza de forma permanente a lo largo de su vida. Por ejemplo, frecuentemente tomamos decisiones en función de la valoración positiva o negativa de un trabajo realizado, de la manera como establecemos nuestras relaciones, etc.

Mediante la autoevaluación los alumnos pueden reflexionar y tomar conciencia acerca de sus propios aprendizajes y de los factores que en ellos intervienen. En la autoevaluación se contrasta el nivel de aprendizaje con los logros esperados en los diferentes criterios señalados en el currículo, detectando los avances y dificultades y tomando acciones para corregirlas. Esto genera que el alumno aprenda a valorar su desempeño con responsabilidad.

Como observamos en el Diseño Curricular, muchas de las competencias educativas implican que el alumno sea capaz de "valorar" el patrimonio artístico y cultural, la riqueza lingüística, las actitudes solidarias, etc en las diferentes áreas. Para aprender a valorar, el único camino existente es practicar valoraciones en distintas circunstancias y en relación con diferentes ámbitos. Una forma de evaluación es la autoevalución del propio trabajo y la propia actividad. Por eso, en este caso la autoevaluación se convierte en un procedimiento metodológico para alcanzar una de las competencias educativas previstas: que el alumno sea capaz de valorar.

Sin embargo, al tratar la autoevaluación en el terreno educativo, hay que considerar la conveniencia de introducir su práctica de manera gradual hasta que el alumno se habitúe a ella. El alumno es capaz de valorar su propia labor y el grado de satisfacción que le produce; pero la complejidad con que lo haga dependerá de su madurez.

Algunas recomendaciones para poner en práctica la autoevaluación:
¨ Oriente a sus alumnos a realizar la autoevaluación con seriedad y con corrección. Es importante que tomen conciencia de la influencia que su juicio tendrá en la valoración global que posteriormente se realice sobre su actuación y progresos.
¨ Al comenzar el desarrollo de una unidad didáctica facilite a sus alumnos información detallada sobre los aspectos que se deben autoevaluar, con el fin que puedan auto observarse y examinar su trabajo en forma continua y así llegar a conclusiones válidas al final del proceso.
¨ Informe a sus alumnos las competencias que se espera puedan desarrollar en cada grado y los criterios de evaluación de su área curricular, de tal manera que ellos puedan verificar por sí mismos su evolución.
¨ Guíelos de modo que se evite la excesiva influencia de la subjetividad en la propia evaluación. Dicha subjetividad resulta frecuente cuanto más inmadura es la persona que la realiza, por ello la presencia del docente es imprescindible.
Como sabemos la etapa adolescente se caracteriza por ser esencialmente evolutiva y cambiante con gran predominio de la subjetividad. Esta subjetividad debe ser tomada por el profesor al momento de aplicar la autoevaluación; por ejemplo; los alumnos con autoestima baja, temperamento depresivo, de tendencia pesimista o pertenecientes a un medio familiar poco estimulante, infravalorarán sus trabajos; mientras que los optimistas, con alta autoestima que poseen un medio familiar y social que los ayude, podrían valorar en exceso todo lo que realicen.

Estas tendencias deben encausarse y trabajarse con los alumnos, pues es el proceso de ajuste y equilibrio de la evaluación en el cual el alumno "aprende a valorar", lo que se pretende en la educación.


A continuación algunos puntos importantes que debemos considerar para aplicar la evaluación:

Ejemplo:

José, docente de Educación Artística decidió considerar la posibilidad que la autoevaluación sea una actividad realizada por sus alumnos para valorar sus productos. Estando en la clase de dibujo, sus alumnos plantearon los aspectos sobre los cuales cada uno se autoevaluaría, estos aspectos fueron consignados en la siguiente tabla:

Aspecto
Puedo mejorar
Adecuado
Bueno
Uso de color
Trazos
Empleo de la técnica
Creatividad
Persistencia
Limpieza

El uso de este registro de auto-observación le permitirá que cada alumno obtenga una valoración de sus trabajos en términos de cada uno de los criterios planteados y de esta manera identificar los aspectos el alumno considera que puede mejorar, y los aspectos en los que ha realizado un buen trabajo. Para una siguiente oportunidad, el mismo alumno, sin necesidad de que sea dirigido por el profesor, podrá emplear este registro para evaluar otro trabajo similar y observar de esta manera si ha logrado un progreso en los diferentes aspectos.

Ejemplo 1:
Pauta de Autoevaluación Sumativa
Elaborada por Nuñez, C.

“Estimado alumno(a): Le solicito que se autoevalúe en las actividades desarrolladas en el curso. En primer lugar se le plantean indicadores respecto de su actitud frente al trabajo. Para responder marque con un “X” en el nivel de la escala que usted considere representa su gradode acuerdo”

INDICADORES
Muy de Acuerdo
De acuerdo
En desacuerdo
Muy en Desacuerdo
1. Me he comprometido con el trabajo del curso
2. Mi actitud hacia las actividades del curso ha sido buena
3. Me he esforzado en superar mis dificultades
4. He aprovechado las clases para aclarar dudas
5. He sido exigente conmigo mismo (a) en los trabajos del curso
6. Me siento satisfecho (a) con el trabajo realizado
7. He cumplido oportunamente con mis trabajos
8. He asistido regularmente a clases
Además autocalifique su desempeño en el curso tomando como punto de referencia la descripción de cada tramo de nota.

NOTA
La calidad del trabajo realizado ha sido:
6,5 – 7,0
de excelente nivel, cumplí siempre y a tiempo con lo solicitado
5,8 – 6,4
de muy buen nivel, cumplí generalmente y a tiempo con lo solicitado
5,0 – 5,7
de buen nivel, cumplí en ocasiones y a tiempo con lo solicitado
4,6 – 4,9
de un nivel suficiente, cumplí en ocasiones y tuve problemas con el tiempo
4,0 – 4,5
de un nivel suficiente, cumplí en ocasiones y dando el mínimo de mi capacidad
2,0 – 3,9
deficiente, no cumplí con lo solicitado


Considerando lo expresado en mi autoevaluación y el trabajo realizado, me califico globalmente con nota: _______

FUENTE:
http://evaluaciondelosaprendizajes1.blogspot.com.ar/2007/08/autoevaluacin.html

La autoevaluación como estrategia de aprendizaje para atender a la diversidad

María Amparo Calatayud Salom. Departamento de Didáctica y Organización Escolar. Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación.Universitat de Valencia  28/01/2008
 
En estos tiempos en los que tanto se habla de calidad en la educación no debemos perder de vista que, en una sociedad democrática y plural una enseñanza de calidad debe ser sinónima de atender a los diferentes ritmos de estudio y de aprendizaje de los alumnos.

Una de las estrategias que puede contribuir a afrontar la diversidad de los discentes en el aula es enseñarles a que evalúen su propio aprendizaje. La autoevaluación puede y debe ser un instrumento que facilite atender, respetar y valorar los distintos ritmos de aprendizaje según las diferentes características del alumno. Características relativas, por ejemplo, a: capacidades, estilos de aprendizaje, estrategias cognitivas, experiencias y conocimientos previos, motivación, atención, ajuste emocional y social, etc.

La autoevaluación es la estrategia por excelencia para educar en la responsabilidad y para aprender a valorar, criticar y a reflexionar sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje individual realizado por el discente (Calatayud, 2002; 1999). Principalmente de entre los beneficios que presenta la realización de una auténtica autoevaluación, destacan los siguientes:

a)Es uno de los medios para que el alumno conozca y tome conciencia de cual es su progreso individual en el proceso de enseñanza y aprendizaje;

b)Ayuda a los discentes a responsabilizarse de sus actividades, a la vez que desarrollan la capacidad de autogobierno;

c)Es un factor básico de motivación y refuerzo del aprendizaje;

d)Es una estrategia que permite al docente conocer cuál es la valoración que éstos hacen del aprendizaje, de los contenidos que en el aula se trabajan, de la metodología utilizada, etc.

e)Es una actividad de aprendizaje que ayuda a reflexionar individualmente sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje realizado;

f)Es una estrategia que puede sustituir a otras formas de evaluación. Para atender a la diversidad es necesario utilizar diferentes instrumentos evaluativos para tratar de valorar la progresión de las capacidades de cada alumno. La autoevaluación puede ser una estrategia más en ese proceso de valoración.

g)Es una actividad que ayuda a profundizar en un mayor autoconocimiento y comprensión del proceso realizado y

h)Es una estrategia que posibilita la autonomia y autodirección del alumno.

De todas las razones anteriormente expuestas no cabe ninguna duda de que la autoevaluación del discente puede y debe ser utilizada como estrategia para afrontar la diversidad de intereses, necesidades y ritmos de aprendizaje del alumnado.

Algunas pautas de intervención para afrontar la diversidad a través de la autoevaluación

La autoevaluación como hemos argumentado anteriormente es una estrategia que ayuda al alumno a tomar conciencia de su progreso de aprendizaje y, además, facilita al docente comprender cual es el proceso de enseñanza y aprendizaje realizado por el discente, en relación con las dificultades acontecidas, los objetivos conseguidos, etc. (Calatayud, 2007; 2004;2004a).

A continuación presentamos un listado de técnicas que podemos utilizar para hacer realidad los procesos de autoevaluación como estrategia de aprendizaje para atender a la diversidad.

1. Bloc de autoevaluación: Se trata de una actividad en la que el estudiante evidencia los esfuerzos realizados, la valoración del trabajo conseguido (¿qué sabia?, ¿cómo lo he aprendido?, ¿qué se yo ahora?), en relación a contenidos tanto del ámbito conceptual, procedimental y actitudinal, cuáles han sido las mejores ideas, los logros conseguidos en los distintos ámbitos de conocimiento.



2. Hoja de Plan Semanal El objetivo de esta actividad es motivar al alumno para que sea responsable de sus acciones. Él sabe que tiene una semana para realizar determinadas actividades y el mismo ha de responder de su realización.

3. Herramientas de autorreflexión elaboradas por el profeso: Se trata de actividades que el docente diseña con el objeto de evaluar y comprender cómo el alumno va consiguiendo los aprendizajes. Para ello se elaboran cuestionarios, listas de control, escalas de estimación, protocolos, etc. para recoger las informaciones relevantes sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje realizado.

4. El diario del estudiante:. La reflexión sobre el diario permite detectar problemas, hacer explícitas las concepciones y posibilitar mejoras en el proceso. Desde nuestro punto de vista, el diario es uno de los instrumentos más útiles para llegar al conocimiento, análisis, comprensión y valoración del proceso de enseñanza y aprendizaje que realiza el estudiante, así como también para conocer y respetar el ritmo de aprendizaje de cada uno de ellos.

5. El portafolio, instrumento para la evaluación formativa del estudiante: El portafolio es una colección de trabajos, actividades, etc. que el alumno ha realizado durante un curso. Pero quizás, lo más importante de esta selección de actividades radique en que éste ha de estar compuesto por aquellas actividades que han permitido al discente tanto la posibilidad de valorarse más a si mismos, como de sentirse más seguros de sí mismos.

Indudablemente, esta forma de practicar la evaluación brinda la oportunidad de conocer cómo piensa cada uno de los estudiantes y cómo es su proceso de razonamiento. Así como también, recoge información no sólo de los productos sino, sobre todo, de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Por lo tanto, facilita que todas las actividades de enseñanza y aprendizaje que realiza el alumnado a lo largo del curso se vayan organizando de manera coherente y constituyan piezas ordenadas en su papel de construcción de los contenidos de la asignatura. Y es, sin lugar a dudas, una de las estrategias mejores de conocimiento de los diferentes ritmos de estudio según las características de los alumnos.

A lo largo de mis años como docente en la Escuela Pública la propuesta de portafolio que hemos desarrollado con los alumnos de Educación Secundaria ha presentado dos partes: evidencias obligatorias y voluntarias. Cuando hablamos de evidencias nos estamos refiriendo a cada uno de los contenidos del portafolio que reflejan un aprendizaje del estudiante.

En relación con las evidencias obligatorias hemos planteado:

- Mapas conceptuales de todos los temas.
- Cuestiones o actividades de diferentes niveles de complejidad de cada uno de los temas, formulados por el profesor.
- Resolución de casos prácticos, etc.

Como se puede observar se trata de recoger evidencias que reflejen que han adquirido los conocimientos básicos de la asignatura.

En relación con las evidencias voluntarias:

Las evidencias voluntarias como su nombre indican son aquellas que cada estudiante decide incluir, bien porque ha realizado actividades de ampliación de alguno de los temas de su interés, o ha desarrollado interrelaciones entre diferentes aspectos de la propia asignatura o con otras. El sentido de este tipo de evidencias es dar al alumnado la libertad de dirigir su aprendizaje, en el marco de la materia, pero de acuerdo a sus propios intereses. Por ejemplo, los alumnos pueden elaborar un ensayo sobre un tema relevante del programa con utilización de fuentes bibliográficas.

Y ya para finalizar comentar que a lo largo de este artículo hemos pretendido ofrecer la oportunidad de presentar la autoevaluación como estrategia de aprendizaje para atender a la diversidad. Con la autoevaluación se persigue que el alumno "sea capaz de valorar su proceso de enseñanza y aprendizaje”. Proceso que es único e irrepetible, ligado a necesidades, intereses, expectativas y motivaciones diversas. La atención a la diversidad conlleva ritmos de estudio distintos según las características del alumnado y la autoevaluación puede contribuir a afrontarla con garantías de éxito.

Referencias bibliográficas

CALATAYUD SALOM. A. (2007): "La evaluación como instrumento de aprendizaje y mejora. Una luz al fondo”. En: A. CALATAYUD (Coord). La evaluación como instrumento de aprendizaje. Estrategias y técnicas. Madrid. MEC.

CALATAYUD SALOM. A. (2004): "La evaluación interna de los departamentos didácticos. Entre la pura cosmética, la exigencia y la necesidad” En: AA. VV Nuevos núcleos dinamizadores de los centros de educación secundaria: los departamentos didácticos. Madrid. MEC.

CALATAYUD SALOM. A. (2004a): "La autoevaluación de la práctica docente: una aventura plagada de dificultades y satisfacciones”.Revista: Ciencias de la Educación. Núm 198-199. Págs. 151-171.

CALATAYUD SALOM. A. (2002): "La cultura autoevaluativa, piedra filosofal de la calidad en educación".Revista: Educadores. Núm 204. Págs.357-375.

CALATAYUD SALOM. A. (1999): "La participación del alumno en el proceso evaluador". Revista Educadores. Núm 190-191.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Tipos de evaluación.


            La evaluación constituye una labor que debe ejecutarse a lo largo de todo el proceso, respetando los momentos señalados por los objetivos y/o aprendizajes esperados.
            Hoy en día, está totalmente descartada aquella evaluación que sólo se ejecuta una vez que haya concluido el proceso de enseñanza-aprendizaje. Esto no hace sino reconocer que la evaluación debe estar presente desde que se inicia el proceso hasta su término, incluso en algunos casos antes de él. En este sentido, es importante destacar que para lograr una eficaz retroalimentación y lograr conocer a mayor cabalidad a los educandos, la evaluación debe contribuir arrojando información desde el inicio de éstos hasta el término de ellos en un programa determinado.
            La evaluación se caracteriza por ser un proceso continuo, permanente, dinámico y sistemático. El llevar a cabo una evaluación trae como consecuencia positiva el control en términos de observar y verificar que tanto los procesos como los fines, metas y objetivos se consoliden. Es por tanto fundamental que la evaluación se haga presente a lo largo de todo el proceso.
            El emprender una evaluación requiere de una debida planificación que se adecúe a los propósitos que tiene la búsqueda de información y para los efectos que es requerida. Tanto los propósitos de la evaluación como los efectos que ésta produzca, deberán ser abordados en los distintos momentos del funcionamiento del sistema.
Una evaluación cuyo  propósito es reconocer el estado inicial de los educandos que ingresarán al sistema es necesario ubicarla antes de interaccionar con los estudiantes con fines predeterminados. La evaluación con este propósito debe ser efectuada a la entrada del proceso. 
            Una evaluación cuyo propósito es determinar el logro de objetivos o aprendizajes parciales del estudiante, debe ser ubicada durante el proceso o bien cuando los estudiantes estén interaccionando con los distintos medios y elementos que están creando las condiciones para que el aprendizaje se produzca.
            Una evaluación cuyo  propósito es comprobar los aprendizajes terminales o bien el grado de aprovechamiento de los estudiantes al término del proceso de enseñanza-aprendizaje, debe ser realizada cuando los objetivos que se han pretendido lograr se han cumplido. Esto significa que el profesor da por finalizado el proceso de instrucción y por ende necesita comprobar o verificar la efectividad de aprendizaje de sus alumnos. 
            De acuerdo a esto se reconoce que la evaluación cumple un rol en la Entrada, en el Proceso mismo y en la Salida (Producto) de éste.
            Es posible, conforme a lo anterior, recoger información sistemáticamente y otorgar al profesor la retroalimentación necesaria para optimizar el funcionamiento, como el cumplimiento de los fines, metas u objetivos del proceso y del sistema en general.

            De acuerdo al momento en que se realiza y al fin que persigue, la evaluación se divide entre tipos: Diagnóstica o De Entrada, Formativa o De Proceso y Sumativa o De Salida.

1) Evaluación Diagnóstica.

            La evaluación diagnóstica es aquella que se realiza al momento de iniciar o antes del proceso enseñanza-aprendizaje. Por lo general, persigue responder la interrogante: ¿En qué condiciones se encuentran los alumnos, antes de iniciar el proceso de enseñanza-aprendizaje?.
            Este tipo de evaluación es la primera fuente de información que proporciona al profesor elementos de juicio para tomar decisiones con finalidad proyectiva, vale decir, lo que traerá consigo el proceso a emprender.
            En términos específicos, lo que se pretende con una evaluación diagnóstica es:

- Determinar el punto de partida del proceso de enseñanza-aprendizaje.

- Identificar los conocimientos previos, destrezas previas y actitudes en términos de conductas de entrada.

- Prever causas que podrían afectar el aprendizaje de los estudiantes.

- Precisar cuál será la metodología más adecuada al grupo.

            Por otro lado, los efectos posibles o decisiones de una evaluación diagnóstica suelen ser los siguientes:

- Nivelar a los estudiantes.

- Replantear los objetivos del Programa (modificarlo).

- Iniciar el proceso de acuerdo a lo planificado.
2) Evaluación Formativa.

            Este tipo de evaluación se lleva a cabo mientras el proceso está en curso. Su finalidad principal es ver cómo se está desarrollando el proceso, vale decir, constituye la base para una retroalimentación del proceso. En este sentido, tiene un carácter remedial, por cuanto a través de la información que nos entrega se podrán tomar las providencias para encauzar en mejor forma tanto el aprendizaje de los estudiantes como la enseñanza del docente.
            La evaluación formativa es de mucha utilidad para el docente, quien puede aprovecharla como una autoevaluación. De este modo, “a través de la evaluación con estas características el profesor puede evaluar perfectamente su gestión docente, introducir modificaciones, innovar metodológicamente, justificar claramente la evaluación diferenciada, etc.” (Riquelme, 1994).
            En particular, la evaluación formativa tiene por objetivos específicos:

- Controlar el proceso de enseñanza-aprendizaje.

- Retroalimentar el proceso.

- Identificar dificultades en el logro de los objetivos.

            Los efectos o decisiones que se vislumbran comúnmente después de una evaluación formativa son los siguientes:

- Reforzar a los estudiantes en torno a los objetivos con dificultad para ser logrados.

- Otorgar mayor tiempo a aprendizajes de mayor dificultad.

- Readecuar las estrategias y la metodología de enseñanza.

- Continuar de acuerdo a lo planificado.
3) Evaluación Sumativa.

            Esta evaluación se realiza en el momento en que el proceso finaliza o está culminando. En general, constituye una instancia evaluativa a través de la cual se pretende determinar la calidad del producto o resultados de aprendizaje. A través de este tipo de evaluación se puede determinar si los estudiantes cumplen o reúnen las cualidades que se pretendieron que adquiriera y si tiene las competencias que se establecieron como mínimo.
            La evaluación sumativa es determinante, dado que el proceso ha finalizado y por consiguiente se observa el nivel alcanzado por los sujetos que estuvieron expuestos a él.
            Con la información obtenida se puede nuevamente retroalimentar el sistema, pero los estudiantes ya no tienen la posibilidad de recuperar o más bien dicho superar las deficiencias demostradas en esta etapa final.
            Con la evaluación sumativa se llega a sancionar el proceso mediante las calificaciones, vale decir, con la calificación de cada alumno se formaliza el proceso de evaluación.

            Los principales propósitos que se persiguen con una evaluación de carácter sumativo son los siguientes:

- Determinar el grado en que se han alcanzado los objetivos.

- Retroalimentar todo el sistema.

- Calificar el rendimiento de los alumnos.

            Los efectos o decisiones posibles a raíz de una evaluación sumativa son los siguientes:

- Aprobación o Promoción de alumnos.

- Continuar con la siguiente unidad y/o proceso.

Formas de evaluación.


            Las tendencias actuales en educación plantean que los planes y programas de un “nuevo currículo” deben procurar el que los estudiantes puedan construir los conocimientos y competencias de manera propia y mediante una aprendizaje activo y participativo.
            Al respecto, Santibáñez (2000) señala que el proceso evaluativo podrá fortalecer el desarrollo y logro de estos propósitos si su ejecución permite participar no sólo al profesor sino también al alumnado.
            Ander-Egg (1996), al referirse a las características que debe poseer la evaluación, plantea que debe ser integral, continua, formativa y cooperativa. Quizás el elemento más nuevo de los mencionados sea el último. Hoy todos los intentos pedagógicos en la educación se vuelcan por desarrollar una evaluación cooperativa, “...con lo cual se amplía el sujeto evaluador, en cuanto procura que participen en esta tarea todas las personas que intervienen en el proceso de enseñanza-aprendizaje”. De ahí entonces, la idea de que los estudiante también deben participar en el control y valoración de su propio aprendizaje. Para cumplir con esta tarea, es necesario que los estudiantes conozcan a priori los criterios de evaluación que se van a utilizar, a fin de que puedan detectar errores y deficiencias de aprendizaje, para saber si han comprendido los conceptos, si dominan determinados procedimientos, técnicas y métodos, y cuáles son las actitudes y conductas esperadas.
            Esta característica de la cooperatividad de la evaluación se evidencia en la práctica  a través de la autoevaluación y la coevaluación.

¿Qué se entiende por autoevaluación y coevaluación?

a)     Autoevaluación.

“La autoevaluación es la que se practica el propio agente, adoptando una actitud crítica personal” (Ramo y Gutiérrez, 1995). En otras palabras, es la forma de evaluación por medio de la cual el sujeto juzga sus propios conocimientos actitudes, habilidades y destrezas.
      Según Ander-Egg (1996), la utilidad y ventaja de esta modalidad se apoya en el supuesto de que el que se autoevalúa puede revisar por sí mismo sus propias actividades, como estudiante, y desarrollar, como persona, la capacidad de autocrítica. En efecto, la autoevaluación puede ser muy educativa, ya que el alumno que está estudiando de manera continua hace, al mismo tiempo que estudia, un aevaluación permanente de su trabajo.


b)    Coevaluación.

“Es la que se realiza cuando un grupo expresa las valoraciones de los trabajos de alguno de sus miembros o del grupo en su conjunto” (Ramo y Gutiérrez, 1995). Esta forma evaluativa responde a la idea de que del mismo modo de que se potencian el trabajo en grupo y el trabajo en equipo, se deben buscar formas de evaluación grupal.
Ander-Egg (1996), advierte que la participación de los alumnos en la evalución grupal, en algunos casos, crea problemas. “Por ejemplo, cuando existe un acuerdo entre ellos para atribuirse o asignarse las notas más altas posibles, con lo cual tienen mejor expediante académico y están en mejores situaciones para competir”. También podría darse una “solidaridad malentendida”, consistente en ayudar a quien está cercano a una reprobación o situación similar.

            Según Ríos (2000), con relación a la participación de los actores escolares, es posible aplicar el principio de cooperatividad de la evaluación, el cual permite incorporar a los estudiantes al proceso de evaluación, principalmente en los aprendizajes vinculados a las actitudes, a través de procesos de autoevaluación y coevaluación, favoreciendo con ello la propia valoración de sus fortalezas y debilidades como aprendiz.
            De acuerdo a esto, entonces, se persigue disminuir el alto poder que le otorga la heteroevaluación al profesor –especialmente por medio de la calificación- descentralizando el acto evaluativo, con el propósito de fortalecer el compromiso de los estudiantes en la construcción de sus propios aprendizajes.
            Esta situación está relacionada con un proceso de “descentralización del acto educativo”. Lo que Ríos (2000) ilustra en el siguiente esquema:



            El desarrollo de las capacidades de autocrítica y crítica, implícitas en la evaluación, no sólo están relacionadas con aspectos actitudinales como la honestidad, la responsabilidad, lealtad, etc., sino también con las capacidades intelectuales, como el desarrollo de destrezas metacognitivas (conciencia acerca de los principales aspectos de sus procesos mentales.

            Tanto la autoevaluación como la evaluación de pares deben desarrollarse preferentemente en un contexto pedagógico en que se lleven a la práctica metodologías activas participativas, con la utilización de diversos materiales didácticos; en donde el docente cumpla un rol como facilitador de los aprendizajes de los estudiantes.
Importancia de la autoevaluación y de la coevaluación.
            Según Santibáñez (2000), que los alumnos ejerciten su propia evaluación (autoevaluación) y la evaluación de sus condíscipulos (coevaluación) les permitirá verificar formativamente sus vacíos, errores, dificultades y progresos encontrados en el camino que deben recorrer para lograr los aprendizajes  esperados. Así el estudiante aprenderá a no estar siempre dependiendo del docente para analizar, interpretar y juzgar los temas abordados en cada clase, sino que se capacitará para tomar conciencia, reconocer, aceptar y valorar, con argumentos fundados, honestos y responsables, la calidad y de su desempeño y el de sus pares.
            Esto será la base para que el alumno se comprometa activa y permanentemente en la construcción y valoración de su propio aprendizaje y el de sus compañeros.

            De lo anterior se desprende que las instancias evaluativas no sólo deberán circunscribirse a los momentos de aplicación de pruebas escritas u orales para fines de calificación de aprendizajes, sino que deberán comprender todo momento y circunstancia en que se desarrollen los procesos educativos, por ejemplo, cuando se realicen trabajos grupales en terreno, en laboratorio, a través de exposiciones, discusiones o debates, etc.

            De esta forma el proceso evaluativo contemplará características como las anteriormente descritas, específicamente la cooperatividad, cumpliendo así un rol realmente formativo y orientador tanto del autoaprendizaje como del aprendizaje colaborativo de habilidades, destrezas, capacidades y actitudes.


            El proceso integral de evaluación incluye por cierto la labor del docente, vale decir, no sólo el profesor evalúa a los alumnos y éstos a su vez se autoevañlúan y se evalúan entre sí, sino que también puede evaluarse al docente. Situación esta última que permite una real retroalimentación a nivel de aprendizaje y también a nivel de sistema de enseñanza.

            Sin embargo, se debe tener claro que no todas las acciones de la labor docente pueden ser evaluadas por los estudiantes. Hay algunas que no son observables por el alumno y otras que por falta de formación aún no están capacitados para evaluar. Al respecto Ríos (2000) señala que la evaluación de los alumnos hacia la labor docente “... debe darse en aquellas actividades en que los alumnos estén en condiciones de juzgar, las que en general se refieren a aspectos vinculados a la metodología, evaluación, material didáctico y a la relación que se establece entre ambos actores educativos en el contexto del aula. Otros ámbitos de la docencia no pueden ser juzgados por los estudiantes, quedando algunos aspectos del desempeño docente a juicio de su superior, de un par o a la propia apreciación que el profesor tiene de sí mismo”.

EVALUACIÓN

LA AUTOEVALUACIÓN

Es la evaluación realizada por uno mismo, a partir de algunos  criterios determinados. Consiste en revisar mis actitudes durante lo que va del curso y con honestidad determinar un valor. Lo mejor es que corresponda el valor con mi realidad actitudinal.

Para realizar esta autoevaluación toma en cuanta mis actitudes personales durante el curso, por ejemplo, interrumpí la clase, hablé durante la explicación del profesor, respeté a mis compañeros, usé un vocabulario apropiado, etc.
 

LA COEVALUACIÓN
Es la evaluación que realizan otras personas sobre ti, en base algunos criterios determinados. A diferencia de la autoevaluación, ésta evaluación persigue recoger la mayor información de qué ha sido tu proceder durante el curso. Se llama coevaluación porque las personas que te evalúan corresponden al mismo nivel que el tuyo.
Conviene que las personas que te vayan a evaluar den un juicio objetivo, acertado y preciso. Recuerda que el mejor amigo es aquel que te ayuda a crecer como persona. El mejor amigo no te miente, te dice la verdad, te cuestiona y por último reconoce tus logros y méritos.


LA HETEROEVALUACIÔN
Es la evaluación que realiza el profesor sobre tu convivencia y aprendizaje durante todo el curso o lo que va de el. A diferencia de la coevaluación, aquí la persona que te evalúa pertenece a un nivel distinto del tuyo, por eso lleva ese nombre.
La heteroevaluación es un proceso importante dentro de la enseñanza, rico por los datos y posibilidades que ofrece y también complejo por las dificultades que supone enjuiciar las actuaciones de otras personas, más aún cuando éstas se encuentran en momentos evolutivos delicados en los que un juicio equívoco o "injusto" puede crear actitudes de rechazo (hacia el estudio y la sociedad) en el niño, adolescente o joven que se educa.


Fuente:
Universidad Centroamericana UCA
Cursos del Segundo Cuatrimestre 2009
Curso de Reflexión Teológica y Ética Social
Profesor: Manuel Funes Narváez

martes, 25 de septiembre de 2012

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad del ser humano". Albert Einstein

MODELO DE PLANILLA DE OBSERVACIÓN DE CLASES

 
I. S. F. D. Nº 169 Gral. J. Madariaga
Espacio de la Práctica Docente IV
Alumna: Vanesa Elizabeth Soria
Profesora: Alejandra Roletto
FICHA DE OBSERVACIÓN DE CLASE
Fecha:
Institución:
Docente a cargo:
Espacio curricular:
Curso / turo:
Módulos:
Cantidad de alumnos presentes:
Contenido:

Referencias:
1
2
3
4
5
Excelente/ Supera expectativas
Adecuado /Logrado
Medianamente adecuado / En proceso
Poco adecuado/ Necesita mejorar
No es posible observar

Acerca de la Motivación
1
2
3
4
5
La introducción de la clase tiene relación con el tema propuesto.





Realiza un sondeo de conocimientos previos respecto al tema a tratar.





Muestra creatividad en la creación de la actividad inicial.





Transmite entusiasmo e interés.





Presenta material concreto de soporte.





Los recursos son utilizados correctamente.





Los recursos resultan atractivos, interesantes.





Acerca de la clase





Explica los temas con claridad.





Sigue una secuencia lógica y articulada.





Sintetiza y enfatiza cuando es necesario.





Hace referencia a contenidos ya tratados para articularlos.





Los objetivos de la clase son conocidos por los alumnos.





Explica los temas utilizando ejemplos, contraejemplos, ejercicios, casos, etc.





Utiliza adecuadamente el pizarrón, ppts, artículos, guías, etc.





Promueve la participación de los alumnos, y verifica su comprensión.





Atiende a los alumnos con problemas de aprendizaje.





Relación docente – alumnos.





Acerca de los alumnos





Utilizan vocabulario técnico.





Denotan dominio de contenidos tratados.





Relación alumnos – docente





Disciplina.





Responsabilidad de los alumnos ante el pedido previo de materiales.





Trabajan organizada y productivamente.





Responsabilidad en el cumplimiento de actividades.





Utilizan técnicas de estudio.





Acerca de las Habilidades Pedagógicas del docente





Su modulación, volumen, tono de voz y pronunciación son adecuados.





Utilización de emergentes para aprendizajes ocasionales.





Utilización de vocabulario técnico.





Promueve la utilización de técnicas de estudio.





Dominio de contenidos





Utilización de estrategias de enseñanza.





Muestra una actitud de apertura a los comentarios y preguntas del alumno.





Su postura y desplazamiento reflejan manejo de espacio.





Sigue un modelo didáctico:…………………………………………………………………





Realiza la presentación de los contenidos y pauta los objetivos a alcanzar durante la clase.





Acerca del Plan de Clases





Prepara la clase considerando cada una de sus fases.





Las consignas son claras y facilitan la tarea.





Las actividades implican procesos cognitivos.





Utilización de actividades de fijación.





Se proponen actividades adecuadas para cada una de las fases de la clase.





Las actividades responden al objetivo de la clase.





Utilización del tiempo.





Se realizaron recomendaciones bibliográficas.





Las actividades permitieron la apropiación de los contenidos propuestos






Comentarios adicionales
Fortalezas
Debilidades


Observaciones:......................................... 


VANESA E. SORIA